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El “Banco Solidario de Alimentos del Caribe Sur”, un ejemplo de solidaridad en tiempos de crisis

El Banco Solidario de Alimentos del Caribe Sur es una iniciativa de ayuda humanitaria que da asistencia con alimentos no perecederos y productos de higiene personal a las familias afectadas por la crisis sanitaria y económica del COVID-19, este proyecto nace en la comunidad de Puerto Viejo de Talamanca, en Costa Rica.

Esta es una zona costera y rural del Mar Caribe costarricense (también conocida popularmente como Caribe Sur) que se dedica principalmente al turismo y a la agricultura. Sin embargo, el sector turístico es la actividad que genera más riqueza en la zona y por ende la más importante, ya que recibe a un gran porcentaje de los más de tres millones de turistas que visitan Costa Rica anualmente.

Es un destino turístico paradisíaco por su buen clima, hermosas playas, grandes bosques tropicales y una riqueza pluricultural, en donde conviven 2 pueblos ancestrales (los afrocaribeños y los indígenas) y más de 70 nacionalidades de todo el mundo que han hecho del Caribe Sur su hogar.

Desde el 5 de marzo que Costa Rica registra su primer caso positivo de COVID-19, empezó a crecer la incertidumbre de los comerciantes y trabajadores del Caribe Sur sobre qué iba a pasar con la economía, mientras veían en todos los noticieros y redes sociales como en otros países se hablaba de cierres de fronteras y cuarentenas obligatorias.

En ese momento, se empezó a ver cómo el turismo fue disminuyendo poco a poco, hasta el punto donde hubo un cierre global de fronteras, los aviones dejaron de volar, nadie podía salir de sus casas y el Caribe Sur se convertía en un pueblo desolado, sin nadie que lo visitara. Lo que obligó a muchos comercios que se dedican al turismo, entre ellos hoteles, restaurantes y tours operadores, a cerrar sus puertas de forma indefinida.

Esto a su vez provocó un masivo despido y suspensión de trabajadores en cuestión de 1 mes. Una importante fuerza laboral del Caribe Sur fue enviada a su casa con la incertidumbre de no saber cuándo volverían a trabajar de nuevo. Lo que despertó la preocupación de líderes comunales y empresariales de la zona.

Es importante resaltar que la zona del Caribe Sur pertenece al Cantón de Talamanca, uno de los cantones con los índices de pobreza más altos de Costa Rica, estando el año pasado en el tercer puesto de los cantones con el menor índice de desarrollo humano en el país.

Así que, una población altamente vulnerable más despidos masivos en el principal sector productivo de la zona, solo puede significar  caos social inminente, sumado a la falta de interés y compromiso por actuar oportunamente de parte de las autoridades del gobierno local, el cual a inicios de la crisis sanitaria no había planteado acciones oportunas para mitigar los efectos de lo que se aproximaba.

Alianzas para ayudar

Motivados por evitar una crisis social en la zona, La Cámara de Turismo y Comercio del Caribe Sur (CATCCAS) liderada por su presidente Roger Sans, la Asociación de Desarrollo Integral de Puerto Viejo liderada por su presidente Johnny León y el tesorero Eduardo Montero,  junto con Anthony Duarte representante de Red previos en Costa Rica, empiezan a discutir lo que más tarde se convierte en el Banco Solidario de Alimentos del Caribe Sur, donde luego se integran otros líderes comunales afines a estas organizaciones para empezar a construir una respuesta comunal a la creciente preocupación de las familias que habían dejado de percibir ingresos y que estaban viendo en peligro su seguridad alimentaria.

Así, el Banco Solidario de Alimentos del Caribe Sur comienza a crear alianzas con los supermercados de la zona, los cuales ponen a su disposición carritos de compras en la entrada para que las personas puedan depositar sus donativos. Además, se destinan cuentas bancarias y de PayPal para empezar a recibir donaciones por parte de las personas de la comunidad.

El 26 de marzo se lanzó la campaña de promoción de la iniciativa en redes sociales y posteriores a eso, las donaciones empezaron a llegar de todos lados.

Durante los meses de abril y mayo, el Banco Solidario de Alimentos del Caribe Sur logró recaudar lo suficiente para poder atender a más de 1200 solicitudes de familias con un diario de alimentos y productos de higiene personal en las comunidades de Manzanillo, Punta Uva, Playa Chiquita, Cocles, Puerto Viejo, Playa Negra, Hone Creek, Carbón 1 y Carbón 2.

Estás 1200 familias atendidas se transforman en al menos unas 4000 personas alcanzadas, tomando en cuenta que los núcleos familiares atendidos rondaban entre los 3 y 7 miembros, entre ellos personas menores de edad  y en periodo de lactancia, personas adultas mayores, mujeres embarazadas y personas con discapacidad.

Apoyo de todos los sectores

Esta labor se logró gracias a la voluntad de una comunidad que desde sus sectores más pudientes, fueron empáticos y solidarios con el sector más desfavorecido de la comunidad, y a aquellas personas que, si bien no viven en la zona, poseen un especial cariño a este pueblo y desde sus lugares de residencia mandaron ayudas para las familias del Caribe Sur de Costa Rica.

Por otro lado, este proyecto también despertó un interés de colaborar en los  jóvenes de la comunidad, la entrega de más de 1200 bolsas no hubiese sido posible sin la ayuda de alrededor de 40 voluntarios que ayudaron con su tiempo y esfuerzo para hacer llegar las bolsas a esas las familias que lo necesitaban.

Además, gracias a la aceptación de la comunidad el Banco Solidario de Alimentos también ayudó a que más de 900 personas de toda la zona sin acceso a internet para que pudieran llenar la solicitud en línea del BONO PROTEGER, un subsidio creado por el Gobierno de Costa Rica para ayudar por 3 meses a las personas que vieron afectados sus ingresos por el COVID-19 y la ayuda humanitaria del Comité Municipal de Emergencias de Talamanca, otro proyecto con el mismo fin del Banco Solidario de Alimentos.

Esto se logró haciendo una campaña masiva en donde se habilitaron 5 espacios en diferentes comunidades del Caribe Sur donde las personas podían acercarse y recibir la asistencia que requerían para solicitar el subsidio y la ayuda humanitaria. Esta labor fue de gran ayuda para la comunidad ya que en zonas como esta el acceso a la tecnología e internet resulta ser bastante limitado, en especial para las personas que se encuentran en estado de vulnerabilidad social.

Ahora, el Banco Solidario de Alimentos sigue esperando recibir ayuda tanto del sector privado como del público, para seguir ayudando a las familias del Caribe Sur que se han visto más afectadas por la crisis del COVID-19, por eso sigue tocando puertas.

Este es solo un ejemplo de lo que un pueblo organizado con sentido de solidaridad puede hacer cuando se ve inmerso en una crisis y del potencial que tienen las comunidades para reinventarse y salir lo menos perjudicadas de esta pandemia global.