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Una Pincelada de la Pandemia del COVID-19 en El Salvador

La humanidad atraviesa por un momento de crisis a nivel mundial, a raíz del COVID-19, una pandemia que ha roto nuestra forma monótona de vivir, afectando así todos los aspectos de nuestra sociedad.

 

Existe mucha especulación sobre el origen de este virus y de la negligencia de las autoridades para intentar contener el avance de la pandemia, pero es una situación que solo el tiempo ira esclareciendo.

 

La pandemia de COVID-19 nos ha hecho pensar en la vulnerabilidad de la humanidad, que a pesar de nuestros avances en materia de medicina y tecnología, se evidencia la fragilidad de los sistemas de salud estatales, no haciendo distinción si es de un país con amplios recursos económicos o con uno que no cuenta con las mismas oportunidades, el virus afecta a todos, y sume en una crisis y nos lleva a reflexionar en la inexorabilidad de la muerte.

 

Ciertamente es un periodo de crisis en el cual podemos plantearnos las siguientes reflexiones, comencemos por examinar la palabra Crisis, su etimología y significado desde la cultura oriental, específicamente del ideograma Chino usado para referirse a crisis; 危机 (Wei ji) es un ideograma compuesto por dos signos, el Primero (wei) significa peligro y (ji) oportunidad, en su conjunto puede entenderse como una oportunidad que requiere de mucho valor, temple y carácter para afrontar el peligro, ganando un equilibrio entre las emociones y las acciones, fortaleciéndose en las dureza de la vida. En la cultura occidental la palabra crisis deriva del vocablo griego κρίση (krisi) y significa dividir, separar, romper con una continuidad, un punto de no retorno, la bifurcación del camino, donde hay que dejar algo atrás.

 

Teniendo en cuenta ambas visiones Ideográficas y conceptuales, la pandemia de COVID-19 representa una crisis profunda que saca a la luz aspectos positivos y negativos, del ser humano y de su convivencia en sociedad y hace plantearse seriamente ¿Quién estaba preparado para una crisis sanitaria de este tipo? ¿Qué medidas son las correctas para afrontarla? ¿Cómo se configurara la sociedad luego de esta crisis demoledora?.

 

El COVID-19 es una crisis que puede enfocarse desde distintos puntos de vista, porque afecta a todos por igual. Las economías grandes se paralizan, empiezan a retroceder en el crecimiento y las inversiones se desploman. Los gobiernos de cada país empiezan una carrera contra reloj, para intentar soportar el golpe a sus sistemas de salud, al desborde de las emergencias, la caída de sus economías y evitar a toda costa la incapacidad de responder a la emergencia y que primar si la salud o la economía, pero hay una interrogante que podemos plantear, que resulta inevitable de hacernos a nosotros mismos:  ¿Quién pagara las consecuencias del desplome económico?.

 

 

En El Salvador, la realidad parece ser diferente, alentadora sí la comparamos con nuestros vecinos: Guatemala, Honduras, Belice, Nicaragua, Costa Rica o Panamá. Realidades tan distintas como gobernantes tan diferentes.

 

En la sociedad salvadoreña impera un sentimiento de confianza por la forma de manejar la pandemia por el gobierno central, al nivel que buena parte de la  población tiene esperanza en que no pase a ser una tragedia.

 

Considerando que acabamos de salir de un bipartidismo de 30 años de gobiernos de “derecha” e “izquierda”, ahora se escuchan expresiones por parte de la población salvadoreña: “hoy sí tenemos presidente” un reconocimiento de la autoridad y del buen liderazgo de un mandatario que no está ausente.

 

EL liderazgo de Nayib Bukele

Nuestro actual presidente ha hecho surgir muestras de verdadero orgullo nacional, hoy es más común identificar a salvadoreños que colocan una bandera de nuestro país en sus publicaciones en redes sociales, un hecho que podría parecer tan simple, pero que posee una connotación cultural, social que motiva el sentido de pertenencia y de orgullo nacional.

 

El sistema de Salud de El salvador,  podríamos compararlo a una casa que durante el verano aparenta que todo está bien, pero cuando inicia el invierno y caen las primeras lluvias torrenciales (COVID-19), podemos ver las muchas goteras y la incapacidad de las tuberías de agua de canalizar la lluvia y la casa inevitablemente tiene goteras, problemas en su estructura y paredes que están a punto de ceder.

La red hospitalaria del país no cuenta con la capacidad de atención efectiva para una  pandemia de tal envergadura, esto demuestra lo olvidado que se ha tenido esta área vital del país en cuanto a una verdadera inversión se trata. El reto será como se lograr fortalecer el sistema de atención y cobertura de salud pública en nuestro país, procurando una administración eficaz de los recursos existentes.

A nivel de Centroamérica, El Salvador ha garantizado una cobertura grande en realizar pruebas para detectar COVID-19 en la población. Aún así el gobierno está siendo tachado peyorativamente, por una parte de la comunidad internacional como una “dictadura en ascenso”, una “democracia simulada”, pero no todos tienen la misma opinión, otra buena parte opina que es una “nueva política” una “sociedad cambiante” o un país con recursos económicos escasos “digno de admiración”.

Las gestiones de Bukele reciben a nivel de país una aprobación positiva del 97%, que en ningún caso anterior ha recibió un mandatario salvadoreño.

 

¿Qué pasará despúes?

 Luego de esta Crisis mundial, veremos el advenimiento de una recesión económica, que afectara al mundo , por lo que es oportuno preguntaros ¿cómo se  prepararan los gobiernos para la “nueva crisis económica mundial”?

El Salvador no está exento de las consecuencias. Estamos apenas en la antesala de una nueva reconfiguración de la humanidad. Las relaciones sociales, políticas, culturales, familiares, salud, económicas, e ideológicas cambiaran evidentemente a cómo las conocíamos antes, el concepto de crisis en ambas vertientes (wei-ji) Oriental y (Krisi) occidental nos pueden servir para concluir que sera una oportunidad para crecer pero también para romper con nuestro pasado político, y responsabilizarnos tomando consciencia de que ahora podemos buscar en nuestro presidente un líder con una visión de país que va más allá de toda mezquindad política.

 

Foto: Personal médico en El Salvador preparados para el coronavirus. / Reuters