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Acción climática: una exigencia de la juventud latinoamericana en la semana del ambiente

Hoy, 5 de junio, es el Día Internacional del Medio Ambiente, y es importante recordar que nadie tiene más que perder debido a los efectos del cambio climático que la infancia y la juventud. En la actualidad, los jóvenes representan la posibilidad de alcanzar un futuro más justo, igualitario y con un mayor desarrollo económico.

Como los tiempos van cambiando, las nuevas generaciones han percibido de mejor manera lo que está sucediendo, basta con escuchar la apreciación que tienen algunos jóvenes latinoamericanos sobre el cambio climático y sus efectos. Sin embargo, hay que reconocer la desinformación que aún existe en muchas personas o quienes prefieren no asumirlo por conveniencia e intereses personales y/o grupales. La percepción que tienen algunos jóvenes acerca del cambio climático y sus efectos van enfocada hacia la misma línea. Frente a la pregunta si están sintiendo el cambio en el clima y sus consecuencias, esto fue lo que nos respondieron algunos de ellos:

  1. Por supuesto, el clima es muy variado e impredecible en algunos casos, en mi región (San Ignacio en el Departamento de Chalatenango) el clima solía ser fresco y cálido, sin embargo, ha pasado a ser considerablemente caluroso. (Alex Aguilar, Activista Movimiento Juventud Latinoamericana Sin Fronteras. El Salvador).

 

  1. Si, noto que el clima ha sido inestable en cuanto a época de lluvias. Como consecuencias, se han incrementado las enfermedades respiratorias, existe un cambio importante en el suelo, ya que muchas de las plantas que crecían anteriormente ya no lo hacen o mueren muy rápido, también algunos de los alimentos que antes podía plantar en una huerta en casa no están creciendo con la facilidad con la que antes lo hacían. (Karen Proa, Coordinadora Red de Juventudes y Cambio Climático).

 

  1. Uno de los sectores más afectado es la industria agropecuaria e involucrarnos en investigaciones científicas que permitan desarrollar prácticas sostenibles con el ambiente y medidas de adaptación al cambio climático, en este sector, es una de las acciones que podemos comenzar a hacer y priorizar por su alcance nacional, regional e internacional. (Alejandro Perdomo, Activista Ambiental Cuba).

 

  1. El cambio climático ha dejado consecuencias desastrosas, como es la acidificación y contaminación del agua gracias a la concentración de dióxido de carbono en el aire, los grandes fenómenos meteorológicos como los huracanes, ciclones, lluvias, sequías extremas o inundaciones, la muerte, migración y extinción de diferentes especies de animales por solo mencionar algunos aspectos. La solución está en nuestras manos y aun así no la utilizamos, es tiempo de actuar ya. (Hicela Maradiaga. Red Nacional de Juventudes Rurales Honduras).

 

  1. Se evidencia en varios aspectos, hay menos agua en ciertos sectores del país, la electricidad no se cuida en las casas, más intensidad de la temperatura en las estaciones, y un desorden de estas mismas. Lo que provoca que la gente se enferme por los cambios de temperatura de un momento a otro. (Luis Alonso Sandí. Director Organización Democrática Mundial Costa Rica.)

 

  1. Los jóvenes en la zona rural si hemos notado las, ya que hemos visto cambios notables como el aumento de las temperatura en 37° y 38°, la escasez de las lluvias, intensas sequias provocando erosiones de los suelos, entre otras. Esto nos afecta mucho a la población joven campesina que trabaja día a día por asegurar la productividad agrícola, provocando factores correlacionados como la migración climática. Mara Sofía Salcedo, Activista Ambiental de Colombia.

Es evidente que la juventud está sintiendo los cambios climáticos, pero también muchos se han ido organizando e integrando para trabajar en la acción climática y ser partícipe en la toma de decisiones climáticas. Generalmente las juventudes se encuentran relegadas a un segundo plano en los espacios de poder y de toma de decisiones, tema en el que hemos venido trabajando para cambiar conceptos en el debate sobre cambio climático, sus consecuencias y las posibles soluciones factibles.

 

Un ejemplo de esto que mencionamos fue lo ocurrido en la reunión previa antes de la Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático (PreCOP25) en Costa Rica con la I Conferencia Local de Juventudes y Cambio Climático. Sin embargo, un aspecto clave a destacar es la brecha entre los tomadores de decisiones y la sociedad civil, lo cual genera una distorsión en las acciones y decisiones en las negociaciones, afirma la joven Sara Cognuck quien es Coordinadora de la Red de Juventudes y Cambio Climático de Costa Rica. Las personas jóvenes buscamos cambiar esa brecha y relacionar la realidad con las negociaciones, aunque es válido admitir que el camino es difícil pero no imposible porque somos el presente de la generación que trabaja con vistas al futuro, culminó diciendo la joven Sara tras su apreciación y experiencia en la COP25.

 

Muchos movimientos, redes y organizaciones juveniles están generando conciencia y prácticas que pretenden disminuir la influencia peligrosa de las actividades humanas sobre el clima y la sustentabilidad en general. Daniel Barrantes, Fundador del Movimiento Juventudes Latinoamericanas Sin Fronteras nos plantea que “la educación es la guía para transitar de manera solida hacia la sostenibilidad, necesitamos un cambio radical en la forma de pensar y actuar”. Precisamente es aquí donde los jóvenes tienen un papel clave, donde es necesario romper con las prácticas de subordinación de nuestro entorno natural y generar una visión a largo plazo.

 

De igual manera, es fundamental compartir información y experiencias sobre los proyectos, programas y campañas por el clima que incluyan estrategias y objetivos que responden a la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030, de modo que otros jóvenes puedan aprender y replicarlos sin tener que empezar desde cero y promover la integración latinoamericana de las juventudes en la acción climática. Las soluciones económicas y tecnológicas, las regulaciones políticas o los incentivos financieros no son suficientes si no trabajamos como equipo para afrontar muchas de las consecuencias que hoy vivimos producto a los efectos del cambio climático, afirmó Richard Gutiérrez Cuesta Director de Política Ambiental en la Organización Democrática Mundial.

 

Los esfuerzos deben elevarse para reducir las emisiones de los GEI y así amenorar las consecuencias que generaría en el entorno natural y social y en el corto, mediano y largo plazo. Es cierto que faltan soluciones profundas y desde las altas esferas de poder, pero también no por ellos vamos a dejar de trabajar para revertir la situación actual y ofrecer un mejor mundo para nuestros descendientes y  nuestra misma vida en el planeta.

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Urge mayor gestión de residuos plásticos en medio de esta crisis

Los residuos plásticos son una verdadera amenaza para el medio ambiente, para los océanos, sus animales y, por ende, representa un enorme riesgo para la sociedad actual. Un problema que, sin ninguna duda, se está convirtiendo en uno de los mayores desafíos para la humanidad. Y sigue siéndolo, pero con un posible fenómeno añadido que no va a hacer sino agravarlo aún más.
Desde que comenzara la cuarentena debido al coronavirus, han cambiado algunos hábitos para la comunidad internacional, como por ejemplo el uso de mascarillas y guantes al salir de casa. Estas, junto a otras previsiones, como la desinfección de algunos artículos y lavado de manos, son las que van a ayudar a disminuir el nivel de contagios.
Sin embargo, aunque se trata de prácticas que nos pueden poner a salvo, están provocando un daño muy serio al medio ambiente. Solamente la gran demanda de látex y mascarillas desechables, suponen una elevadísima contaminación. No hay más que ver el suelo de aparcamientos o calles cercanas a los supermercados en grandes ciudades como Nueva York, Londres o Kalamata, una ciudad griega al suroeste de Atenas en Grecia que registra un elevado índice de contaminación por causa de este tipo de material.
La solución a este serio problema medioambiental no es fácil. Estamos hablando de unos materiales de uso imprescindible por cuestiones de salud pública y de seguridad personal a los que ni podemos ni debemos renunciar.
Con las medidas orientadas por las entidades sanitarias se han incrementado el uso de este tipo de materiales por parte de pequeños y medianos locales comerciales y otras entidades para la comercialización de sus productos y servicios. Pero, mientras se investigan alternativas al uso de mascarillas y guantes desechables, lo que sí podemos y debemos hacer es gestionar su residuo de manera responsable.
Para ello desde la Red de Juventudes y Cambio Climático de Costa Rica hacen ahora un llamado a la colaboración de todas y todos para prevenir el impacto medioambiental derivado del abandono indebido de este tipo de residuos sanitarios en el entorno, ya que podrían convertirse en una nueva tipología de basura que contaminaría gravemente los espacios naturales.
Para tener una dimensión del problema socioambiental que esto puede causar, podemos afirmar que las máscaras y guantes contienen materiales que no se reciclan y no son biodegradables. Las máscaras quirúrgicas están hechas con telas no tejidas, incluidos plásticos como el polipropileno.
Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA por sus siglas en inglés), el plástico causa estragos en los ecosistemas marinos, ya que a medida que gira en el agua, gran parte se descompone en pedazos pequeños, llamados microplásticos.
The Ocean Conservancy descubrió que muchas especies de peces consumen desechos plásticos, confundiéndolos con alimentos reales, y estimó que al menos 600 especies diferentes de vida silvestre están amenazadas por la contaminación.
Pero también existe un riesgo para la salud humana, debido a que el plástico ingresa a la cadena alimentaria con casi mil millones de personas en todo el mundo que consumen pescados y mariscos como su principal fuente de proteínas.
De esta nueva realidad que estamos viviendo producto a la crisis por COVID19, que puede significar un punto de transformación de convivencia y prácticas sociales, debemos sacar lo positivo manteniendo la responsabilidad individual y colectiva y el compromiso social para cuidar de todos y de lo que nos cuida a todos: es decir, del medio ambiente, de la naturaleza. Evitemos que esto pueda convertirse en un foco de contagio para las personas y para los ecosistemas terrestres y marinos con su gestión responsable como residuo; enseñar a cuidar el medio ambiente es enseñar a valorar la vida.

Foto: EDH / Cristian Díaz