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De Covid 19, fronteras cerradas, xenofobia y tiempos vertiginosos

El llamado Corredor Migratorio Mesoamericano que abarca desde el Sur de México hasta Panamá, es uno de los corredores más utilizados en el mundo: ya sea como zona de paso para salvar resguardar la vida o como región en la búsqueda de nuevas oportunidades.

 

Con el advenimiento del Covid 19 y el cierre de fronteras que aplicaron muchos países del espacio S.I.C.A (así como de todo el orbe) quedaron en evidencia muchos de los temores apocalípticos  que venían  acumulándose en el mundo estas últimas décadas.

 

Supermercados, estaciones de combustible, farmacias, tiendas de conveniencia etc, desbordadas durante el inicio de la crisis por el temor  a que los gobiernos no pudieran afrontar la escala del contagio que se avecinaba.

 

Descubrimos que ni nuestras pantallas de televisión, ni nuestras casas llenas de rejas y candados, podían protegernos de la amenaza invisible que asechaba, ¿hemos aprendido a pensar acaso que, mientras yo esté bien; las y los otros no importan?, ¿no es eso un regresar a aquella frase cliché de primero se empieza por casa y luego los demás?

¡Quédate en casa! es la consigna, pero en esta sociedad líquida y materialista habría que definir primero; ¿qué es casa? para la persona que vive en la calle buscando algo que comer, para la madre que tuvo que huir con sus hijos por que su Gobierno le persigue por pensar distinto o para la mujer trans que querían matar solo por su género, quizá para estas personas el concepto de “casa” sea muy distinto al que todas y todos tenemos interiorizado.

 

 

Migrantes y desplazados

Las personas migrantes, desplazadas forzadas y en condición migratoria de refugio por factores como la búsqueda de mejores condiciones de vida, la necesidad de huir de su país de origen para resguardar su vida, les pone en una condición de vulnerabilidad por xenofobia y el nacionalismo desatado y exacerbado por el temor a un contagio masivo.

 

Las directrices emitidas por el personal médico competente que trabaja en primera línea de atención, deben tener antes, durante y después un carácter de acatamiento obligatorio.

 

Es menester, acatar al pie de la letra las recomendaciones emitidas por estos profesionales en nuestros diferentes países teniendo como una certeza innegable que el manejo apegado a criterios científicos para administrar la salud es lo que permitirá volver a esa nueva normalidad si es que existe tal cosa, debido a que en casos como estos lo que  opera es un proceso de ruptura, continuidad y cambio.

 

 

Discursos de odio propulsados en resguardo del interés nacional

Pese a esto, no todos los Gobiernos de nuestra región le han dado este manejo a la crisis y hemos podio evidenciar tendencias autoritarias, populistas y pseudocientíficas.

Es necesario abordar este tópico incómodo en nuestras sociedades y dejar claro que entre la seguridad nacional, él resguardo de la fronteras, la contención de una pandemia y la xenofobia existen líneas rojas muy delgadas fáciles de romper dado que es algo innegable que bajo el pretexto de resguardar la salud y la seguridad se esconden una serie de discursos xenófobos, racistas, misóginos y de odio que han estado presentes rondado desde hace mucho tiempo la región.

 

 

Lo que ocurrió en Costa Rica casi dos años antes de la crisis

El día sábado 18 de agosto de 2018 en el Parque de la Merced, en San José Costa Rica un grupo de aproximadamente 500 personas costarricenses mezclados con algunos agentes del régimen Ortega  Murillo (de Nicaragua), atacaron a otros ciudadanos  nicaragüenses que se encontraban en dicho parque (el cual tiene un carácter de espacio binacional entre C.R y Nicaragua).

 

Luego de la agresión Justificaban aduciendo que dado la crisis sociopolítica en Nicaragua, Costa Rica se encontraba “inundada” de nicaragüenses que hacían uso desmedido de los servicios públicos que brinda el Estado.

La fecha antes mencionada cobra particular relevancia dado que las posiciones xenófobas particularmente hacia los nicaragüenses se exacerbaron pero también se exacerbó el nacionalismo, el machismo, la misoginia y homofobia.

 

 

Viejos discursos de odio en tiempos vertiginosos.

La crisis provocada a raíz del Covid19 así como el posterior cierre de fronteras; sirvió de plataforma para que estos discursos de odio tomaran relevancia amparados en medidas de seguridad, pero hay que recordar que ninguna acción tomada por los gobiernos de nuestra región debe entenderse como una decisión aislada por el contario muchas de nuestras naciones tienen profundos procesos de interdependencia compleja donde las acciones de un país repercutirán de una u otra forma en las demás naciones.

 

Entre Panamá y Costa Rica (e inclusive mas al sur en la frontera entre Colombia y Panamá) quedaron atrapados muchos seres humanos, personas de nacionalidad africana, cubana y  haitiana que no pudieron completar su travesía hacia el norte del continente, debido a las medidas adoptadas y actualmente se encentran en un verdadero limbo.

 

Las naciones centroamericanas tienen una rica historia centenaria común, y es innegable el aporte de personas migrantes, desplazadas forzadas y en condición migratoria de refugio a las diferentes naciones donde han llegado.

 

Como sociedad pero particularmente como Juventudes Centroamericanas es un error pensar que en estas personas esta la amenaza de contagio,  cuando muchas veces nosotros que  somos ciudadanos de determinado país no acatamos ni tomamos las medidas y el protocolo de higiene personal requerido.

 

En la historia son muchos los  ejemplos donde se pone de manifiesto que la solución más sencilla es “culpar” a la persona “extranjera” de todos los males.

 

Porque como lo dijo el gran José Martí: “estos no son tiempos para acostarse con el pañuelo a la cabeza, sino con las armas de almohada (…) las armas del juicio que vencen a las otras”