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Integración centroamericana y participación de la juventud

Por Edwin Geovani Montalvo

La integración centroamericana es, sin duda, una poderosa herramienta para el desarrollo y la transformación de los pueblos de la región. Ha sido, también, el resultado de un proceso arduo y extenso de voluntad política, aún inacabado, pero con avances significativos.

Nuestra historia ha estado marcada por muchos conflictos sociales, guerras, afectaciones climáticas, diferencias ideológicas y culturales, desacuerdos políticos regionales y profundas desigualdades económicas, sin embargo, también hemos tenido triunfos y avances, muestras de buena voluntad y expresiones de cooperación y solidaridad.

Todo representa parte de nuestra historia e identidad, hemos caminado juntos en las buenas y las malas, compartimos un istmo con muchas semejanzas geográficas y culturales, así como de diversidades que nos enriquecen y reafirman frente al mundo.

Hoy tenemos una región con procesos propios de desarrollo e integración, los desafíos son grandes, no basta abrir paso, hace falta caminar y apostar por temas fundamentales como la democracia, la justicia social, los derechos humanos, la sustentabilidad, entre otros.

Una apuesta fundamental siempre es la juventud, debido a su importancia estratégica para el presente y asegurar un mejor futuro. Hablar de juventud es también referirse a otros derechos fundamentales como la educación, la salud, el empleo digno, la cultura, la recreación, la seguridad.

Además, la juventud no es solamente un tema etario o generacional, es necesario incorporar el enfoque de derechos de las juventudes, ya que no es una población homogénea, sino que tiene una heterogeneidad muy amplia y diversa. Entender este enfoque nos ayuda a atender las necesidades y demandas particulares de este segmento de la población.

En este sentido, podemos ubicar la importancia de la participación de la juventud y su papel en la integración de Centroamérica y República Dominicana. Las juventudes representan ese motor de transformaciones sociales, desde lo local hasta lo regional. Las juventudes, de igual forma, son una fuerza productiva que empuja a las economías nacionales.

Pero no solo eso, si bien su aporte en el crecimiento económico es innegable, también en otros planos como el deportivo, cultural, religioso y, sobre todo, político. La incidencia y participación política de las juventudes contribuye a la democracia y el desarrollo social de la región.

No podemos separar a la juventud del desarrollo, no podemos separar a la juventud de las realidades locales y regionales, tampoco la podemos separar de la integración centroamericana. La juventud le inyecta energía, dinamismo, fuerza e innovación a los procesos de desarrollo en nuestros países.

Es necesario que trabajemos unidos por una agenda común de las juventudes que contribuya al progreso y bienestar de toda la región, trabajar desde nuestras capacidades para una mayor incidencia en la política y construir sociedades más justas y solidarias.