Categorías
Blog

Urge mayor gestión de residuos plásticos en medio de esta crisis

Los residuos plásticos son una verdadera amenaza para el medio ambiente, para los océanos, sus animales y, por ende, representa un enorme riesgo para la sociedad actual. Un problema que, sin ninguna duda, se está convirtiendo en uno de los mayores desafíos para la humanidad. Y sigue siéndolo, pero con un posible fenómeno añadido que no va a hacer sino agravarlo aún más.
Desde que comenzara la cuarentena debido al coronavirus, han cambiado algunos hábitos para la comunidad internacional, como por ejemplo el uso de mascarillas y guantes al salir de casa. Estas, junto a otras previsiones, como la desinfección de algunos artículos y lavado de manos, son las que van a ayudar a disminuir el nivel de contagios.
Sin embargo, aunque se trata de prácticas que nos pueden poner a salvo, están provocando un daño muy serio al medio ambiente. Solamente la gran demanda de látex y mascarillas desechables, suponen una elevadísima contaminación. No hay más que ver el suelo de aparcamientos o calles cercanas a los supermercados en grandes ciudades como Nueva York, Londres o Kalamata, una ciudad griega al suroeste de Atenas en Grecia que registra un elevado índice de contaminación por causa de este tipo de material.
La solución a este serio problema medioambiental no es fácil. Estamos hablando de unos materiales de uso imprescindible por cuestiones de salud pública y de seguridad personal a los que ni podemos ni debemos renunciar.
Con las medidas orientadas por las entidades sanitarias se han incrementado el uso de este tipo de materiales por parte de pequeños y medianos locales comerciales y otras entidades para la comercialización de sus productos y servicios. Pero, mientras se investigan alternativas al uso de mascarillas y guantes desechables, lo que sí podemos y debemos hacer es gestionar su residuo de manera responsable.
Para ello desde la Red de Juventudes y Cambio Climático de Costa Rica hacen ahora un llamado a la colaboración de todas y todos para prevenir el impacto medioambiental derivado del abandono indebido de este tipo de residuos sanitarios en el entorno, ya que podrían convertirse en una nueva tipología de basura que contaminaría gravemente los espacios naturales.
Para tener una dimensión del problema socioambiental que esto puede causar, podemos afirmar que las máscaras y guantes contienen materiales que no se reciclan y no son biodegradables. Las máscaras quirúrgicas están hechas con telas no tejidas, incluidos plásticos como el polipropileno.
Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA por sus siglas en inglés), el plástico causa estragos en los ecosistemas marinos, ya que a medida que gira en el agua, gran parte se descompone en pedazos pequeños, llamados microplásticos.
The Ocean Conservancy descubrió que muchas especies de peces consumen desechos plásticos, confundiéndolos con alimentos reales, y estimó que al menos 600 especies diferentes de vida silvestre están amenazadas por la contaminación.
Pero también existe un riesgo para la salud humana, debido a que el plástico ingresa a la cadena alimentaria con casi mil millones de personas en todo el mundo que consumen pescados y mariscos como su principal fuente de proteínas.
De esta nueva realidad que estamos viviendo producto a la crisis por COVID19, que puede significar un punto de transformación de convivencia y prácticas sociales, debemos sacar lo positivo manteniendo la responsabilidad individual y colectiva y el compromiso social para cuidar de todos y de lo que nos cuida a todos: es decir, del medio ambiente, de la naturaleza. Evitemos que esto pueda convertirse en un foco de contagio para las personas y para los ecosistemas terrestres y marinos con su gestión responsable como residuo; enseñar a cuidar el medio ambiente es enseñar a valorar la vida.

Foto: EDH / Cristian Díaz