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El “Banco Solidario de Alimentos del Caribe Sur”, un ejemplo de solidaridad en tiempos de crisis

El Banco Solidario de Alimentos del Caribe Sur es una iniciativa de ayuda humanitaria que da asistencia con alimentos no perecederos y productos de higiene personal a las familias afectadas por la crisis sanitaria y económica del COVID-19, este proyecto nace en la comunidad de Puerto Viejo de Talamanca, en Costa Rica.

Esta es una zona costera y rural del Mar Caribe costarricense (también conocida popularmente como Caribe Sur) que se dedica principalmente al turismo y a la agricultura. Sin embargo, el sector turístico es la actividad que genera más riqueza en la zona y por ende la más importante, ya que recibe a un gran porcentaje de los más de tres millones de turistas que visitan Costa Rica anualmente.

Es un destino turístico paradisíaco por su buen clima, hermosas playas, grandes bosques tropicales y una riqueza pluricultural, en donde conviven 2 pueblos ancestrales (los afrocaribeños y los indígenas) y más de 70 nacionalidades de todo el mundo que han hecho del Caribe Sur su hogar.

Desde el 5 de marzo que Costa Rica registra su primer caso positivo de COVID-19, empezó a crecer la incertidumbre de los comerciantes y trabajadores del Caribe Sur sobre qué iba a pasar con la economía, mientras veían en todos los noticieros y redes sociales como en otros países se hablaba de cierres de fronteras y cuarentenas obligatorias.

En ese momento, se empezó a ver cómo el turismo fue disminuyendo poco a poco, hasta el punto donde hubo un cierre global de fronteras, los aviones dejaron de volar, nadie podía salir de sus casas y el Caribe Sur se convertía en un pueblo desolado, sin nadie que lo visitara. Lo que obligó a muchos comercios que se dedican al turismo, entre ellos hoteles, restaurantes y tours operadores, a cerrar sus puertas de forma indefinida.

Esto a su vez provocó un masivo despido y suspensión de trabajadores en cuestión de 1 mes. Una importante fuerza laboral del Caribe Sur fue enviada a su casa con la incertidumbre de no saber cuándo volverían a trabajar de nuevo. Lo que despertó la preocupación de líderes comunales y empresariales de la zona.

Es importante resaltar que la zona del Caribe Sur pertenece al Cantón de Talamanca, uno de los cantones con los índices de pobreza más altos de Costa Rica, estando el año pasado en el tercer puesto de los cantones con el menor índice de desarrollo humano en el país.

Así que, una población altamente vulnerable más despidos masivos en el principal sector productivo de la zona, solo puede significar  caos social inminente, sumado a la falta de interés y compromiso por actuar oportunamente de parte de las autoridades del gobierno local, el cual a inicios de la crisis sanitaria no había planteado acciones oportunas para mitigar los efectos de lo que se aproximaba.

Alianzas para ayudar

Motivados por evitar una crisis social en la zona, La Cámara de Turismo y Comercio del Caribe Sur (CATCCAS) liderada por su presidente Roger Sans, la Asociación de Desarrollo Integral de Puerto Viejo liderada por su presidente Johnny León y el tesorero Eduardo Montero,  junto con Anthony Duarte representante de Red previos en Costa Rica, empiezan a discutir lo que más tarde se convierte en el Banco Solidario de Alimentos del Caribe Sur, donde luego se integran otros líderes comunales afines a estas organizaciones para empezar a construir una respuesta comunal a la creciente preocupación de las familias que habían dejado de percibir ingresos y que estaban viendo en peligro su seguridad alimentaria.

Así, el Banco Solidario de Alimentos del Caribe Sur comienza a crear alianzas con los supermercados de la zona, los cuales ponen a su disposición carritos de compras en la entrada para que las personas puedan depositar sus donativos. Además, se destinan cuentas bancarias y de PayPal para empezar a recibir donaciones por parte de las personas de la comunidad.

El 26 de marzo se lanzó la campaña de promoción de la iniciativa en redes sociales y posteriores a eso, las donaciones empezaron a llegar de todos lados.

Durante los meses de abril y mayo, el Banco Solidario de Alimentos del Caribe Sur logró recaudar lo suficiente para poder atender a más de 1200 solicitudes de familias con un diario de alimentos y productos de higiene personal en las comunidades de Manzanillo, Punta Uva, Playa Chiquita, Cocles, Puerto Viejo, Playa Negra, Hone Creek, Carbón 1 y Carbón 2.

Estás 1200 familias atendidas se transforman en al menos unas 4000 personas alcanzadas, tomando en cuenta que los núcleos familiares atendidos rondaban entre los 3 y 7 miembros, entre ellos personas menores de edad  y en periodo de lactancia, personas adultas mayores, mujeres embarazadas y personas con discapacidad.

Apoyo de todos los sectores

Esta labor se logró gracias a la voluntad de una comunidad que desde sus sectores más pudientes, fueron empáticos y solidarios con el sector más desfavorecido de la comunidad, y a aquellas personas que, si bien no viven en la zona, poseen un especial cariño a este pueblo y desde sus lugares de residencia mandaron ayudas para las familias del Caribe Sur de Costa Rica.

Por otro lado, este proyecto también despertó un interés de colaborar en los  jóvenes de la comunidad, la entrega de más de 1200 bolsas no hubiese sido posible sin la ayuda de alrededor de 40 voluntarios que ayudaron con su tiempo y esfuerzo para hacer llegar las bolsas a esas las familias que lo necesitaban.

Además, gracias a la aceptación de la comunidad el Banco Solidario de Alimentos también ayudó a que más de 900 personas de toda la zona sin acceso a internet para que pudieran llenar la solicitud en línea del BONO PROTEGER, un subsidio creado por el Gobierno de Costa Rica para ayudar por 3 meses a las personas que vieron afectados sus ingresos por el COVID-19 y la ayuda humanitaria del Comité Municipal de Emergencias de Talamanca, otro proyecto con el mismo fin del Banco Solidario de Alimentos.

Esto se logró haciendo una campaña masiva en donde se habilitaron 5 espacios en diferentes comunidades del Caribe Sur donde las personas podían acercarse y recibir la asistencia que requerían para solicitar el subsidio y la ayuda humanitaria. Esta labor fue de gran ayuda para la comunidad ya que en zonas como esta el acceso a la tecnología e internet resulta ser bastante limitado, en especial para las personas que se encuentran en estado de vulnerabilidad social.

Ahora, el Banco Solidario de Alimentos sigue esperando recibir ayuda tanto del sector privado como del público, para seguir ayudando a las familias del Caribe Sur que se han visto más afectadas por la crisis del COVID-19, por eso sigue tocando puertas.

Este es solo un ejemplo de lo que un pueblo organizado con sentido de solidaridad puede hacer cuando se ve inmerso en una crisis y del potencial que tienen las comunidades para reinventarse y salir lo menos perjudicadas de esta pandemia global.

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De Covid 19, fronteras cerradas, xenofobia y tiempos vertiginosos

El llamado Corredor Migratorio Mesoamericano que abarca desde el Sur de México hasta Panamá, es uno de los corredores más utilizados en el mundo: ya sea como zona de paso para salvar resguardar la vida o como región en la búsqueda de nuevas oportunidades.

 

Con el advenimiento del Covid 19 y el cierre de fronteras que aplicaron muchos países del espacio S.I.C.A (así como de todo el orbe) quedaron en evidencia muchos de los temores apocalípticos  que venían  acumulándose en el mundo estas últimas décadas.

 

Supermercados, estaciones de combustible, farmacias, tiendas de conveniencia etc, desbordadas durante el inicio de la crisis por el temor  a que los gobiernos no pudieran afrontar la escala del contagio que se avecinaba.

 

Descubrimos que ni nuestras pantallas de televisión, ni nuestras casas llenas de rejas y candados, podían protegernos de la amenaza invisible que asechaba, ¿hemos aprendido a pensar acaso que, mientras yo esté bien; las y los otros no importan?, ¿no es eso un regresar a aquella frase cliché de primero se empieza por casa y luego los demás?

¡Quédate en casa! es la consigna, pero en esta sociedad líquida y materialista habría que definir primero; ¿qué es casa? para la persona que vive en la calle buscando algo que comer, para la madre que tuvo que huir con sus hijos por que su Gobierno le persigue por pensar distinto o para la mujer trans que querían matar solo por su género, quizá para estas personas el concepto de “casa” sea muy distinto al que todas y todos tenemos interiorizado.

 

 

Migrantes y desplazados

Las personas migrantes, desplazadas forzadas y en condición migratoria de refugio por factores como la búsqueda de mejores condiciones de vida, la necesidad de huir de su país de origen para resguardar su vida, les pone en una condición de vulnerabilidad por xenofobia y el nacionalismo desatado y exacerbado por el temor a un contagio masivo.

 

Las directrices emitidas por el personal médico competente que trabaja en primera línea de atención, deben tener antes, durante y después un carácter de acatamiento obligatorio.

 

Es menester, acatar al pie de la letra las recomendaciones emitidas por estos profesionales en nuestros diferentes países teniendo como una certeza innegable que el manejo apegado a criterios científicos para administrar la salud es lo que permitirá volver a esa nueva normalidad si es que existe tal cosa, debido a que en casos como estos lo que  opera es un proceso de ruptura, continuidad y cambio.

 

 

Discursos de odio propulsados en resguardo del interés nacional

Pese a esto, no todos los Gobiernos de nuestra región le han dado este manejo a la crisis y hemos podio evidenciar tendencias autoritarias, populistas y pseudocientíficas.

Es necesario abordar este tópico incómodo en nuestras sociedades y dejar claro que entre la seguridad nacional, él resguardo de la fronteras, la contención de una pandemia y la xenofobia existen líneas rojas muy delgadas fáciles de romper dado que es algo innegable que bajo el pretexto de resguardar la salud y la seguridad se esconden una serie de discursos xenófobos, racistas, misóginos y de odio que han estado presentes rondado desde hace mucho tiempo la región.

 

 

Lo que ocurrió en Costa Rica casi dos años antes de la crisis

El día sábado 18 de agosto de 2018 en el Parque de la Merced, en San José Costa Rica un grupo de aproximadamente 500 personas costarricenses mezclados con algunos agentes del régimen Ortega  Murillo (de Nicaragua), atacaron a otros ciudadanos  nicaragüenses que se encontraban en dicho parque (el cual tiene un carácter de espacio binacional entre C.R y Nicaragua).

 

Luego de la agresión Justificaban aduciendo que dado la crisis sociopolítica en Nicaragua, Costa Rica se encontraba “inundada” de nicaragüenses que hacían uso desmedido de los servicios públicos que brinda el Estado.

La fecha antes mencionada cobra particular relevancia dado que las posiciones xenófobas particularmente hacia los nicaragüenses se exacerbaron pero también se exacerbó el nacionalismo, el machismo, la misoginia y homofobia.

 

 

Viejos discursos de odio en tiempos vertiginosos.

La crisis provocada a raíz del Covid19 así como el posterior cierre de fronteras; sirvió de plataforma para que estos discursos de odio tomaran relevancia amparados en medidas de seguridad, pero hay que recordar que ninguna acción tomada por los gobiernos de nuestra región debe entenderse como una decisión aislada por el contario muchas de nuestras naciones tienen profundos procesos de interdependencia compleja donde las acciones de un país repercutirán de una u otra forma en las demás naciones.

 

Entre Panamá y Costa Rica (e inclusive mas al sur en la frontera entre Colombia y Panamá) quedaron atrapados muchos seres humanos, personas de nacionalidad africana, cubana y  haitiana que no pudieron completar su travesía hacia el norte del continente, debido a las medidas adoptadas y actualmente se encentran en un verdadero limbo.

 

Las naciones centroamericanas tienen una rica historia centenaria común, y es innegable el aporte de personas migrantes, desplazadas forzadas y en condición migratoria de refugio a las diferentes naciones donde han llegado.

 

Como sociedad pero particularmente como Juventudes Centroamericanas es un error pensar que en estas personas esta la amenaza de contagio,  cuando muchas veces nosotros que  somos ciudadanos de determinado país no acatamos ni tomamos las medidas y el protocolo de higiene personal requerido.

 

En la historia son muchos los  ejemplos donde se pone de manifiesto que la solución más sencilla es “culpar” a la persona “extranjera” de todos los males.

 

Porque como lo dijo el gran José Martí: “estos no son tiempos para acostarse con el pañuelo a la cabeza, sino con las armas de almohada (…) las armas del juicio que vencen a las otras”

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Acción climática: una exigencia de la juventud latinoamericana en la semana del ambiente

Hoy, 5 de junio, es el Día Internacional del Medio Ambiente, y es importante recordar que nadie tiene más que perder debido a los efectos del cambio climático que la infancia y la juventud. En la actualidad, los jóvenes representan la posibilidad de alcanzar un futuro más justo, igualitario y con un mayor desarrollo económico.

Como los tiempos van cambiando, las nuevas generaciones han percibido de mejor manera lo que está sucediendo, basta con escuchar la apreciación que tienen algunos jóvenes latinoamericanos sobre el cambio climático y sus efectos. Sin embargo, hay que reconocer la desinformación que aún existe en muchas personas o quienes prefieren no asumirlo por conveniencia e intereses personales y/o grupales. La percepción que tienen algunos jóvenes acerca del cambio climático y sus efectos van enfocada hacia la misma línea. Frente a la pregunta si están sintiendo el cambio en el clima y sus consecuencias, esto fue lo que nos respondieron algunos de ellos:

  1. Por supuesto, el clima es muy variado e impredecible en algunos casos, en mi región (San Ignacio en el Departamento de Chalatenango) el clima solía ser fresco y cálido, sin embargo, ha pasado a ser considerablemente caluroso. (Alex Aguilar, Activista Movimiento Juventud Latinoamericana Sin Fronteras. El Salvador).

 

  1. Si, noto que el clima ha sido inestable en cuanto a época de lluvias. Como consecuencias, se han incrementado las enfermedades respiratorias, existe un cambio importante en el suelo, ya que muchas de las plantas que crecían anteriormente ya no lo hacen o mueren muy rápido, también algunos de los alimentos que antes podía plantar en una huerta en casa no están creciendo con la facilidad con la que antes lo hacían. (Karen Proa, Coordinadora Red de Juventudes y Cambio Climático).

 

  1. Uno de los sectores más afectado es la industria agropecuaria e involucrarnos en investigaciones científicas que permitan desarrollar prácticas sostenibles con el ambiente y medidas de adaptación al cambio climático, en este sector, es una de las acciones que podemos comenzar a hacer y priorizar por su alcance nacional, regional e internacional. (Alejandro Perdomo, Activista Ambiental Cuba).

 

  1. El cambio climático ha dejado consecuencias desastrosas, como es la acidificación y contaminación del agua gracias a la concentración de dióxido de carbono en el aire, los grandes fenómenos meteorológicos como los huracanes, ciclones, lluvias, sequías extremas o inundaciones, la muerte, migración y extinción de diferentes especies de animales por solo mencionar algunos aspectos. La solución está en nuestras manos y aun así no la utilizamos, es tiempo de actuar ya. (Hicela Maradiaga. Red Nacional de Juventudes Rurales Honduras).

 

  1. Se evidencia en varios aspectos, hay menos agua en ciertos sectores del país, la electricidad no se cuida en las casas, más intensidad de la temperatura en las estaciones, y un desorden de estas mismas. Lo que provoca que la gente se enferme por los cambios de temperatura de un momento a otro. (Luis Alonso Sandí. Director Organización Democrática Mundial Costa Rica.)

 

  1. Los jóvenes en la zona rural si hemos notado las, ya que hemos visto cambios notables como el aumento de las temperatura en 37° y 38°, la escasez de las lluvias, intensas sequias provocando erosiones de los suelos, entre otras. Esto nos afecta mucho a la población joven campesina que trabaja día a día por asegurar la productividad agrícola, provocando factores correlacionados como la migración climática. Mara Sofía Salcedo, Activista Ambiental de Colombia.

Es evidente que la juventud está sintiendo los cambios climáticos, pero también muchos se han ido organizando e integrando para trabajar en la acción climática y ser partícipe en la toma de decisiones climáticas. Generalmente las juventudes se encuentran relegadas a un segundo plano en los espacios de poder y de toma de decisiones, tema en el que hemos venido trabajando para cambiar conceptos en el debate sobre cambio climático, sus consecuencias y las posibles soluciones factibles.

 

Un ejemplo de esto que mencionamos fue lo ocurrido en la reunión previa antes de la Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático (PreCOP25) en Costa Rica con la I Conferencia Local de Juventudes y Cambio Climático. Sin embargo, un aspecto clave a destacar es la brecha entre los tomadores de decisiones y la sociedad civil, lo cual genera una distorsión en las acciones y decisiones en las negociaciones, afirma la joven Sara Cognuck quien es Coordinadora de la Red de Juventudes y Cambio Climático de Costa Rica. Las personas jóvenes buscamos cambiar esa brecha y relacionar la realidad con las negociaciones, aunque es válido admitir que el camino es difícil pero no imposible porque somos el presente de la generación que trabaja con vistas al futuro, culminó diciendo la joven Sara tras su apreciación y experiencia en la COP25.

 

Muchos movimientos, redes y organizaciones juveniles están generando conciencia y prácticas que pretenden disminuir la influencia peligrosa de las actividades humanas sobre el clima y la sustentabilidad en general. Daniel Barrantes, Fundador del Movimiento Juventudes Latinoamericanas Sin Fronteras nos plantea que “la educación es la guía para transitar de manera solida hacia la sostenibilidad, necesitamos un cambio radical en la forma de pensar y actuar”. Precisamente es aquí donde los jóvenes tienen un papel clave, donde es necesario romper con las prácticas de subordinación de nuestro entorno natural y generar una visión a largo plazo.

 

De igual manera, es fundamental compartir información y experiencias sobre los proyectos, programas y campañas por el clima que incluyan estrategias y objetivos que responden a la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030, de modo que otros jóvenes puedan aprender y replicarlos sin tener que empezar desde cero y promover la integración latinoamericana de las juventudes en la acción climática. Las soluciones económicas y tecnológicas, las regulaciones políticas o los incentivos financieros no son suficientes si no trabajamos como equipo para afrontar muchas de las consecuencias que hoy vivimos producto a los efectos del cambio climático, afirmó Richard Gutiérrez Cuesta Director de Política Ambiental en la Organización Democrática Mundial.

 

Los esfuerzos deben elevarse para reducir las emisiones de los GEI y así amenorar las consecuencias que generaría en el entorno natural y social y en el corto, mediano y largo plazo. Es cierto que faltan soluciones profundas y desde las altas esferas de poder, pero también no por ellos vamos a dejar de trabajar para revertir la situación actual y ofrecer un mejor mundo para nuestros descendientes y  nuestra misma vida en el planeta.

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El rol de los jóvenes en tiempos de pandemia

En El Salvador como en el resto del mundo vivimos momentos difíciles debido al COVID-19, lamentablemente nadie estaba preparado para esta situación y de una u otra manera nos está afecta a todos.

Como en muchas situaciones de la vida, hay unos más afectados que otros y los que nos hemos visto menos afectados (e inclusive beneficiados) por la pandemia debemos ayudar a los que no tienen la misma suerte. Debemos buscar la manera de ser protagonistas y no espectadores en esta emergencia.

Todos los días vemos casos en redes sociales y noticieros de personas que se han visto afectadas por esta pandemia y que a más de uno les toca el corazón. Un caso que me llamó la atención fue uno dado a conocer por un periodista local.

Se trata de Don Beto, un señor de más de 70 años que vive solo, sin ningún tipo de pensión y no fue beneficiado por la ayuda económica brindada por el gobierno. Para subsistir estaba obligado a caminar alrededor de 10 kilómetros cada día para ir a vender dulces al área metropolitana de Zacatecoluca. Al conocer su caso, un grupo de voluntarios nos pusimos de acuerdo, contactamos al periodista y le dimos víveres para que fueran entregados a don Beto y pueda pasar más tiempo resguardado en su casa sin exponerse.

Así como el caso de don Beto,  hay muchos en el país por lo que insisto en que los jóvenes dentro de nuestras posibilidades necesitamos ayudar.

Debemos ser conscientes que hay jóvenes que también se han visto afectados por la pandemia y muchas veces no cuentan con los recursos para ayudar económicamente a estas personas en necesidad, pero si podemos apoyar en redes sociales.

Desde las plataformas sociales se puede compartir los casos y hacerlos llegar a personas que posiblemente sí puedan donar. Además, se pueden compartir mensajes positivos e información valiosa sobre los tiempos que vivimos.

Un llamado a involucrarse

 

Yo le pido a los jóvenes que se involucren en el sector del voluntariado, hay tanto qué hacer por el país y es demasiada la necesidad que tiene nuestra gente.

En lo personal, pertenezco al Club Activo 20-30, que es un club de servicio internacional enfocado en ayudar a los niños y desarrollar habilidades de liderazgo en adultos jóvenes. El Club siempre ha incidido en la sociedad (tiene más de 65 años de existir en El Salvador) y en esta pandemia nos hemos encargado de llevar víveres a los más necesitados y también hemos donado sangre y conseguido más donantes de sangre para la Cruz Roja y para la red nacional de hospitales, ya que el banco de sangre de la Cruz Roja ha tenido un desabastecimiento grande debido a la crisis que vivimos.

Organizaciones de servicio como esta hay muchas y cada una aporta un grano de arena al país; pero honestamente el más beneficiado eres tú. El servicio por la gente y por tu país es algo que te llena de satisfacción y de alegría y te deja un inmenso aprendizaje que puedes aplicar en muchas áreas de tu vida.

Es algo imposible de describir cómo se te infla el pecho al ver tanta gente beneficiada con lo que tú haces y eso es algo que no te regala nadie ni se compra con dinero, lo obtienes entregando tu corazón al voluntariado.

 

Fiscalización del poder

 

Como jóvenes tenemos otro rol importante: debemos cuidar y velar por la institucionalidad del país. Hay muchos casos de gobernantes que han utilizado las crisis para atropellar instituciones, violentar derechos humanos, cometer abusos de poder, y “saltarse” procesos legales.

Por la experiencia sabemos que en el pasado políticos y funcionarios han utilizado emergencias para cometer actos de corrupción. Por este tipo de precedentes es que tenemos que vigilar constantemente lo que se hace con los fondos públicos

Considero que el  gobierno actual no ha sido transparente con el uso de los fondos con los que ha contado y con los que podría contar (3 mil millones de dólares en préstamos) para afrontar la pandemia. Actualmente tenemos un presidente que se aferra a su innegable popularidad para saltarse instituciones, atacar a organismos importantes y necesarios para el país (ANEP, FUSADES, etc.) y expresamente ha dicho que no va a acatar las resoluciones de la Sala de lo Constitucional y esto es inaceptable para el sistema democrático en el que vivimos. En el libro “Cómo mueren las democracias” Levistsky (2018) habla sobre esto:

En 1969, tras imponerse en la reelección para su segundo y último mandato, el presidente filipino Ferdinand Marcos empezó a plantearse cómo usar una situación de emergencia para mantener más tiempo en su cargo. Marcos no quería apartarse cuando concluyera su segundo mandato en 1973, tal como dictaba la Constitución, de manera que urdió planes para declarar la ley marcial y reescribir la carta magna.

Pero necesitaba una justificación, y se le presentó una oportunidad en julio de 1972, cuando una serie de misteriosos estallidos de bombas sacudieron Manila. Tras el aparente intento de asesinato del ministro de Defensa Juan Ponce Enrile, Marcos, culpando de éste a terroristas comunistas, ejecutó su plan. Anunció la ley marcial en la televisión nacional, insistiendo en tono agorero: «Compatriotas […] esto no es un golpe militar».

Defendió que «un Gobierno democrático no es un Gobierno indefenso» y que la Constitución, la misma que estaba suspendiendo, «proporcionaba sabiamente los medios de protección» para enfrentarse a un peligro como una insurrección. Con aquel movimiento, Marcos se instaló cómodamente en el Gobierno durante los siguientes catorce años. Las crisis son difíciles de predecir, pero sus consecuencias políticas no. Propician la concentración y, con mucha frecuencia, el abuso del poder. (p.83)

Finalmente expresar, que en la medida en que los jóvenes nos involucremos  en la situación  que vive cada país mejor serán los resultados.

Foto: Red Previos

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Hollywood, la narrativa de dominio geopolítico y Nicaragua

Nicaragua y su contexto.

Hace unas semanas vi por Netflix (tengo acceso gracias a la filantropía de un buen amigo que no soportó tanta infelicidad acumulada en una sola persona que no le quedó de otra que pasarme su cuenta; aunque lo cierto es que le rogué algunos días hasta que me la consiguió) una película traducida en América Latina como «Escuadrón 6», una mega producción hollywoodense de acción. Acción llena de efectos especiales y movimientos vertiginosos. Pero lo que resulta interesante no es la trama y la acción en sí, sino los trasfondos políticos y de dominación que se pueden percibir.

El argumento que desencadena la acción no es desconocido en el cine estadounidense: un «escuadrón de superhéroes» decide tomar la justicia por sus propias manos y establecer la democracia en un país musulmán del Asia Central.  El país en la ficción se llama Turgistán, un nombre casi referencial a Turkmenistán (país fronterizo con Irán, Afganistán, Uzbekistán, y que perteneció a la extinta Unión Soviética). En la película el país se encuentra sometido por un dictador extremadamente demente e inhumano capaz de realizar ataques químicos a la propia población para amenazar a cualquier oponente, pero principalmente por una maldad irrazonable. Aparecen imágenes de campos de refugiados siendo atacados por estos ataques químicos, aviones de caza lanzando bombas a personas con partes amputadas, etc.

En la película no hay una visión desde las potencias mundiales sobre la situación de ese país, únicamente se nos presenta la visión de los protagonistas (el escuadrón) que asumen la misión de «dar un golpe de estado» para establecer la democracia en el país.

Hollywood lucrándose con las guerras.

 

Algo irónico de esta mega producción es la cantidad de dinero que se utilizó para realizarla (un estimado de ciento cincuenta millones de dólares, según IMDB) cuando bien podrían haberse utilizado en ayuda humanitaria, proyectos de desarrollo social y económico en regiones en que las familias carecen de agua potable para sobrevivir.

En uno de los discursos más emotivos para continuar con la misión el protagonista explica que está harto de la burocracia de las potencias mundiales, y da a entender de alguna manera que ese respeto de derechos humanos que tanto se habla no es más que parte de esa burocratización.

El protagonista, interpretado por Ryan Reynolds, es un multimillonario al estilo Bruce Wayne; sin explicar cómo, cuenta con toda la logística para que un grupo de seis personas realice un golpe de estado en un país lejano, maquinaria de altísima calidad y todo eso que nunca se llega a explicar en este tipo de películas. El personaje principal es el que se encarga de reunir a los especialistas, los cuales convenientemente para la trama tienen motivos para estar inconformes con las gestiones de las instituciones «encargadas del orden mundial». La súper producción de acción pretende sostener un argumento moral: el malévolo merece la muerte a cualquier costo. El fin justifica los medios: muchas explosiones.

 

Hollywood interracial, pero sin olvidar los estereotipos.

Es importante para uno de los trasfondos de la película (el de la lucha de Occidente VS Asia Central/URSS) mostrar a un occidente más interracial e incluyente. Así el soldado del ejército es de etnia afrodescendiente que combatió en Irak, pero por, otra vez, culpa de la burocracia no pudo salvar a sus compañeros al no ser autorizado a disparar a la amenaza islámica. El protagonista «americano» blanco como concepto de justicia, moral, y establecedor del orden y la civilización. El «Sicario» latino, divertido, bailador, supersticioso, que por lo demás no parece latino, o al menos el latino promedio: este es alto, bronceado, barbudo, cuando el latino promedio es moreno, bajo, lampiño (por ese problema de raíces, prehispánicas). Los demás personajes son repeticiones de otros blockbusteres.

Los dictadores nicaragüenses como legitimadores de la narrativa supremacista

Al día de hoy, los nicaragüenses estamos rehenes de dos personas desquiciadas que han decidido utilizar la pandemia mundial del COVID-19 como amenaza al exterior utilizándonos a nosotros, el pueblo, como rehenes. «O me levantan las sanciones o no se tomará ninguna medida para controlar la pandemia dentro del país». Es increíble ver como desde que se dio el primer caso de coronavirus en Nicaragua han insistido en la aglomeración de lugares, haciendo propagandas de partidos de béisbol, marchas en apoyo a Maduro, cosas irracionales que no se pueden explicar a menos que se intente de manera clínica.

Cuando veía la película y apareció la escena del ataque químico de un dictador a su propio pueblo me pareció un abuso de discurso y de perversidad ideológica, pero inmediatamente pensé en Rosario Murillo y me di cuenta que, tristemente, sí hay personas en el mundo que lideran países y que son capaces de cometer esos actos inhumanos con sus conciudadanos.

Dios nos proteja siempre.

 

Foto: AFP 28/02/2019

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Una Pincelada de la Pandemia del COVID-19 en El Salvador

La humanidad atraviesa por un momento de crisis a nivel mundial, a raíz del COVID-19, una pandemia que ha roto nuestra forma monótona de vivir, afectando así todos los aspectos de nuestra sociedad.

 

Existe mucha especulación sobre el origen de este virus y de la negligencia de las autoridades para intentar contener el avance de la pandemia, pero es una situación que solo el tiempo ira esclareciendo.

 

La pandemia de COVID-19 nos ha hecho pensar en la vulnerabilidad de la humanidad, que a pesar de nuestros avances en materia de medicina y tecnología, se evidencia la fragilidad de los sistemas de salud estatales, no haciendo distinción si es de un país con amplios recursos económicos o con uno que no cuenta con las mismas oportunidades, el virus afecta a todos, y sume en una crisis y nos lleva a reflexionar en la inexorabilidad de la muerte.

 

Ciertamente es un periodo de crisis en el cual podemos plantearnos las siguientes reflexiones, comencemos por examinar la palabra Crisis, su etimología y significado desde la cultura oriental, específicamente del ideograma Chino usado para referirse a crisis; 危机 (Wei ji) es un ideograma compuesto por dos signos, el Primero (wei) significa peligro y (ji) oportunidad, en su conjunto puede entenderse como una oportunidad que requiere de mucho valor, temple y carácter para afrontar el peligro, ganando un equilibrio entre las emociones y las acciones, fortaleciéndose en las dureza de la vida. En la cultura occidental la palabra crisis deriva del vocablo griego κρίση (krisi) y significa dividir, separar, romper con una continuidad, un punto de no retorno, la bifurcación del camino, donde hay que dejar algo atrás.

 

Teniendo en cuenta ambas visiones Ideográficas y conceptuales, la pandemia de COVID-19 representa una crisis profunda que saca a la luz aspectos positivos y negativos, del ser humano y de su convivencia en sociedad y hace plantearse seriamente ¿Quién estaba preparado para una crisis sanitaria de este tipo? ¿Qué medidas son las correctas para afrontarla? ¿Cómo se configurara la sociedad luego de esta crisis demoledora?.

 

El COVID-19 es una crisis que puede enfocarse desde distintos puntos de vista, porque afecta a todos por igual. Las economías grandes se paralizan, empiezan a retroceder en el crecimiento y las inversiones se desploman. Los gobiernos de cada país empiezan una carrera contra reloj, para intentar soportar el golpe a sus sistemas de salud, al desborde de las emergencias, la caída de sus economías y evitar a toda costa la incapacidad de responder a la emergencia y que primar si la salud o la economía, pero hay una interrogante que podemos plantear, que resulta inevitable de hacernos a nosotros mismos:  ¿Quién pagara las consecuencias del desplome económico?.

 

 

En El Salvador, la realidad parece ser diferente, alentadora sí la comparamos con nuestros vecinos: Guatemala, Honduras, Belice, Nicaragua, Costa Rica o Panamá. Realidades tan distintas como gobernantes tan diferentes.

 

En la sociedad salvadoreña impera un sentimiento de confianza por la forma de manejar la pandemia por el gobierno central, al nivel que buena parte de la  población tiene esperanza en que no pase a ser una tragedia.

 

Considerando que acabamos de salir de un bipartidismo de 30 años de gobiernos de “derecha” e “izquierda”, ahora se escuchan expresiones por parte de la población salvadoreña: “hoy sí tenemos presidente” un reconocimiento de la autoridad y del buen liderazgo de un mandatario que no está ausente.

 

EL liderazgo de Nayib Bukele

Nuestro actual presidente ha hecho surgir muestras de verdadero orgullo nacional, hoy es más común identificar a salvadoreños que colocan una bandera de nuestro país en sus publicaciones en redes sociales, un hecho que podría parecer tan simple, pero que posee una connotación cultural, social que motiva el sentido de pertenencia y de orgullo nacional.

 

El sistema de Salud de El salvador,  podríamos compararlo a una casa que durante el verano aparenta que todo está bien, pero cuando inicia el invierno y caen las primeras lluvias torrenciales (COVID-19), podemos ver las muchas goteras y la incapacidad de las tuberías de agua de canalizar la lluvia y la casa inevitablemente tiene goteras, problemas en su estructura y paredes que están a punto de ceder.

La red hospitalaria del país no cuenta con la capacidad de atención efectiva para una  pandemia de tal envergadura, esto demuestra lo olvidado que se ha tenido esta área vital del país en cuanto a una verdadera inversión se trata. El reto será como se lograr fortalecer el sistema de atención y cobertura de salud pública en nuestro país, procurando una administración eficaz de los recursos existentes.

A nivel de Centroamérica, El Salvador ha garantizado una cobertura grande en realizar pruebas para detectar COVID-19 en la población. Aún así el gobierno está siendo tachado peyorativamente, por una parte de la comunidad internacional como una “dictadura en ascenso”, una “democracia simulada”, pero no todos tienen la misma opinión, otra buena parte opina que es una “nueva política” una “sociedad cambiante” o un país con recursos económicos escasos “digno de admiración”.

Las gestiones de Bukele reciben a nivel de país una aprobación positiva del 97%, que en ningún caso anterior ha recibió un mandatario salvadoreño.

 

¿Qué pasará despúes?

 Luego de esta Crisis mundial, veremos el advenimiento de una recesión económica, que afectara al mundo , por lo que es oportuno preguntaros ¿cómo se  prepararan los gobiernos para la “nueva crisis económica mundial”?

El Salvador no está exento de las consecuencias. Estamos apenas en la antesala de una nueva reconfiguración de la humanidad. Las relaciones sociales, políticas, culturales, familiares, salud, económicas, e ideológicas cambiaran evidentemente a cómo las conocíamos antes, el concepto de crisis en ambas vertientes (wei-ji) Oriental y (Krisi) occidental nos pueden servir para concluir que sera una oportunidad para crecer pero también para romper con nuestro pasado político, y responsabilizarnos tomando consciencia de que ahora podemos buscar en nuestro presidente un líder con una visión de país que va más allá de toda mezquindad política.

 

Foto: Personal médico en El Salvador preparados para el coronavirus. / Reuters

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Urge mayor gestión de residuos plásticos en medio de esta crisis

Los residuos plásticos son una verdadera amenaza para el medio ambiente, para los océanos, sus animales y, por ende, representa un enorme riesgo para la sociedad actual. Un problema que, sin ninguna duda, se está convirtiendo en uno de los mayores desafíos para la humanidad. Y sigue siéndolo, pero con un posible fenómeno añadido que no va a hacer sino agravarlo aún más.
Desde que comenzara la cuarentena debido al coronavirus, han cambiado algunos hábitos para la comunidad internacional, como por ejemplo el uso de mascarillas y guantes al salir de casa. Estas, junto a otras previsiones, como la desinfección de algunos artículos y lavado de manos, son las que van a ayudar a disminuir el nivel de contagios.
Sin embargo, aunque se trata de prácticas que nos pueden poner a salvo, están provocando un daño muy serio al medio ambiente. Solamente la gran demanda de látex y mascarillas desechables, suponen una elevadísima contaminación. No hay más que ver el suelo de aparcamientos o calles cercanas a los supermercados en grandes ciudades como Nueva York, Londres o Kalamata, una ciudad griega al suroeste de Atenas en Grecia que registra un elevado índice de contaminación por causa de este tipo de material.
La solución a este serio problema medioambiental no es fácil. Estamos hablando de unos materiales de uso imprescindible por cuestiones de salud pública y de seguridad personal a los que ni podemos ni debemos renunciar.
Con las medidas orientadas por las entidades sanitarias se han incrementado el uso de este tipo de materiales por parte de pequeños y medianos locales comerciales y otras entidades para la comercialización de sus productos y servicios. Pero, mientras se investigan alternativas al uso de mascarillas y guantes desechables, lo que sí podemos y debemos hacer es gestionar su residuo de manera responsable.
Para ello desde la Red de Juventudes y Cambio Climático de Costa Rica hacen ahora un llamado a la colaboración de todas y todos para prevenir el impacto medioambiental derivado del abandono indebido de este tipo de residuos sanitarios en el entorno, ya que podrían convertirse en una nueva tipología de basura que contaminaría gravemente los espacios naturales.
Para tener una dimensión del problema socioambiental que esto puede causar, podemos afirmar que las máscaras y guantes contienen materiales que no se reciclan y no son biodegradables. Las máscaras quirúrgicas están hechas con telas no tejidas, incluidos plásticos como el polipropileno.
Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA por sus siglas en inglés), el plástico causa estragos en los ecosistemas marinos, ya que a medida que gira en el agua, gran parte se descompone en pedazos pequeños, llamados microplásticos.
The Ocean Conservancy descubrió que muchas especies de peces consumen desechos plásticos, confundiéndolos con alimentos reales, y estimó que al menos 600 especies diferentes de vida silvestre están amenazadas por la contaminación.
Pero también existe un riesgo para la salud humana, debido a que el plástico ingresa a la cadena alimentaria con casi mil millones de personas en todo el mundo que consumen pescados y mariscos como su principal fuente de proteínas.
De esta nueva realidad que estamos viviendo producto a la crisis por COVID19, que puede significar un punto de transformación de convivencia y prácticas sociales, debemos sacar lo positivo manteniendo la responsabilidad individual y colectiva y el compromiso social para cuidar de todos y de lo que nos cuida a todos: es decir, del medio ambiente, de la naturaleza. Evitemos que esto pueda convertirse en un foco de contagio para las personas y para los ecosistemas terrestres y marinos con su gestión responsable como residuo; enseñar a cuidar el medio ambiente es enseñar a valorar la vida.

Foto: EDH / Cristian Díaz

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Prioridades de las Juventudes Centroamericanas en la seguridad democrática de la región

Frecuentemente escuchamos hablar de Centroamérica como una región joven, y es que, en efecto, para 2022 seremos 11.62 millones de jóvenes en la región SICA, no es para menos, el reto de convertir a Centroamérica en una #RegiónDeOportunidades está sobre nuestros hombros, sin duda esta Centroamérica permitirá la inclusión real y activa de las juventudes en la toma de decisiones, reconociéndonos como sujetos capaces de diseñar soluciones a las problemáticas políticas, sociales, ambientales, económicas, culturales y de seguridad de nuestros países.

Una familia de países, con una historia de conflictos similares y el algún caso compartido, tiene la fortaleza de poseer herramientas técnicas y políticas que, aun con múltiples dificultades pueden generar procesos de seguridad y culminar los procesos de paz necesarios para cerrar heridas aún abiertas que dan paso a contextos violentos y de vulneración de derechos.

Primeramente debemos de entender que las -Juventudes- somos un grupo poblacional plural, policromático, heterogéneo, dentro de la clasificación etaria y legal del ciudadano –joven- y que interpersonalmente nos reconocemos como tal de acuerdo a las interseccionalidades que nos atraviesan como la edad, etnia, posición socioeconómica, educativa, de salud, capacidades, género, orientación y expresión de género, características sexuales y procedencia geografía; cuando se habla de Juventudes nos situamos como sujetos de y con derechos individuales y colectivos, protagonistas de cambio, con necesidades diferenciadas dadas a las situaciones de vida, necesidades, intereses y trayectorias.

Para matizar –la ruta- de las juventudes en la historia de la integración centroamericana, describo algunas –Prioridades- para dirigir nuestros esfuerzos en la búsqueda de una región de paz y con seguridad democrática.

 

Sin democracia e instituciones sólidas no hay seguridad.

El artículo 1 del Tratado Marco de Seguridad Democrática expresa:  “El Modelo Centroamericano de Seguridad Democrática se basa en la democracia y el fortalecimiento de sus instituciones y el Estado de Derecho (…)” la participación política activa de la juventud en la política es imperativa para lograr sistemas democráticos, la juventud ha demostrado que los liderazgos tradicionales no han logrado construir democracias robustas e instituciones que garanticen condiciones para el completo desarrollo de las juventudes de modo que alcancen su máximo potencial ciudadano, los jóvenes centroamericanos hemos tenido el coraje de ser protagonistas de luchas pacíficas contra gobernantes corruptos y dictadores, bien lo dice el obispo Nicaragüense Silvio Báez:  «Jóvenes, ustedes son la reserva moral que tenemos»: y es estamos liderando desde ya procesos de cambio y tenemos la  obligación de construir estados con democracias trasparentes e inclusivas de la mano de instituciones sólidas, una deuda no saldada de las generaciones pasadas.

 

La organización política y social de las Juventudes para la promoción, ejercicio, defensa e incidencia de los Derechos Humanos.

El Tratado en su artículo 1 habla: “(…) el irrestricto respeto de todos los derechos humanos en los Estados que conforman la región centroamericana” La juventud en el último decenio aumentó su labor crítica, organización y activismo para la legítima defensa de sus derechos situándose desde las múltiples condiciones de vulnerabilidad que atraviesan todas las interseccionalidades del ser joven, la implicancia de generar más espacios y exigir la garantía y tutela de nuestros derechos a nivel nacional y regional es clave en la agenda de las organizaciones juveniles regionales.

 

La responsabilidad llevada por los jóvenes en puestos de toma de decisión.

Las juventudes poseemos grandes capacidades, habilidades y aptitudes para liderar cambios en nuestras comunidades y países, la responsabilidad de la mano de la gobernanza debe ser utilizada por los jóvenes en puestos de toma de decisión para asegurar la construcción de políticas públicas para nuestro desarrollo integral, siendo la educación, la salud y las oportunidades de desarrollo económico individual-colectivo las más urgentes.

La responsabilidad llevada por los jóvenes, es esencial para que tomemos decisiones en y sobre los gobiernos, lleva como añadido la responsabilidad de rendir cuentas en gobiernos abiertos y particularmente proponer nuevas y mejores narrativas de integración que aceleren la obtención de una región de paz, libertad, desarrollo y democracia reconociendo la integración como la verdadera oportunidad generacional para revertir la violencia y la inseguridad.

 

La observancia, cooperación y dialogo regional juvenil para el combate del crimen organizado, el narcotráfico, la trata de personas, el tráfico de armas, el combate contra la delincuencia, la impunidad y la corrupción.

 

Las juventudes en todo su complejo y completo tejido organizacional, estamos articulando esfuerzos para la prevención social de la violencia; la atención de la violencia en especial ligada a los ciudadanos jóvenes y la promoción de la paz. Las redes transfronterizas de jóvenes; las iniciativas de juventudes rurales; espacios de reflexión, diálogo y concesos sobre demandas y dignidades; espacios de formación; iniciativas de concientización y propuestas como la Agenda Centroamericana de Juventud 2015-2025 son algunas de las iniciativas que las juventudes estamos liderando, pero no es suficiente, debemos seguir conquistando espacios donde tantos nuestras acciones como demandas se concreticen en cambios.

Cambiar una región marcada conflictos no transformados en soluciones integrales no es fácil, en la juventud, por ser mayoría está el reto y la oportunidad de cambiarlo, estamos aquí ¡Hagamos posible! esta región de oportunidades que nos merecemos.